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lunes, 9 de diciembre de 2013

#HablemosDe...

Como ya hemos comentado en entradas anteriores, hoy en día tenemos muchas y muy distintas maneras de comunicarnos o de dar a conocer nuestro punto de vista, tanto de manera privada –con, por ejemplo, mensajes de texto–, como públicamente –mediante las redes sociales.

Los nuevos lenguajes están desarrollando formas más simples de expresión y a la vista está: por ejemplo, con tan solo este conjunto de tres letras, LOL –que originariamente significaba reírse a carcajadas (del inglés laughing out loud)–, podemos expresar desde reírse muchísimo hasta simple empatía o un estado de acuerdo, siempre dependiendo del contexto. A medida que pasa el tiempo, los mismos usuarios modificamos y actualizamos los medios de comunicación. Cada vez usamos más la tecnología y somos víctimas, a menudo conscientes, de ella.

De las mas sonadas y recientes formas de interacción encontramos los hashtags (#), que actualmente podemos observar agrupado con prácticamente cualquier palabra registrada o no en el diccionario. Aunque nos podemos tropezar con este símbolo en casi cualquier red social, el hashtag nació como medio de etiquetar información en la red de microblogging Twitter; esta marca nos permite conocer los temas más comentados del momento a nivel nacional o mundial y, también, pautas de comportamiento entre los usuarios. Por lo tanto, el hashtag es una etiqueta con una finalidad patente: te da un acceso rápido a todo aquello relacionado con el tema que te interesa conocer; si resaltamos una palabra con un hashtag no debería ser, en teoría, una mera manera de ornamentación sino algo más trascendental. A pesar de que los hashtag tienen su origen en Twitter, como hemos explicado, es posible encontrarlas también en Facebook, Instagram y demás redes sociales con la misma finalidad.

Además, este símbolo puede darle un toque más personal e incluso poner más afección en lo que se comparte, dando más relevancia a la actitud frente a lo que estamos compartiendo públicamente sin necesidad de sonar ridículo o simple. Por ejemplo, observamos cómo los hashtags pueden cambiar por completo una publicación dándole valores positivos o negativos a aquello que se ha escrito:

“Mi cumpleaños ya llega. #EMOCIONADO”
“Mi cumpleaños ya llega. #GOAWAY #MESIENTOVIEJO”


Por otra parte, es fácil darse cuenta de que los hashtags han traspasado la frontera virtual y se han establecido en otros medios de comunicación como bien puede ser la televisión, los carteles publicitarios e incluso en pancartas de manifestaciones. Esta extrapolación se debe a las dos finalidades propias del hashtag: por un lado, es evidente la fuerza visual que transmite este símbolo y la manera tan peculiar y clara de resaltar palabras clave y, por otro lado, el establecimiento de un hashtag permite difundir con mayor facilidad a una cantidad mayor de personas todo lo relacionado con el tema; dicho de otro modo, el hashtag tiene dos funciones básicas: llamar la atención sobre el mensaje y difundirlo.


Y a ti, ¿qué te parece esta nueva forma de comunicación? ¿Es #positiva? ¿#Abusamos de ella?

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